Horizontes de Grandeza (The Big Country 1958)

Una superproducción del cine de las que ya no quedan, producida por William Wylder y protagonizada por uno de los mejores actores que han hecho Westerns, Gregory Peck que, encarna a un capitán de barco refinado que llega al salvaje Oeste por el amor de una mujer. La temperamental Patt Terril, hija de un rico ganadero que vive entre constantes disputas con su vecino.

Nada más llegar al salvaje oeste es víctima de una novatada por parte de los terribles hermanos Hannassey, una novatada que, se convierte en un regalo para los ojos del espectador ya que, los especialistas del film se lucen a base de bien con un sinfín de piruetas y saltos sobre el caballo mientras cabalgan a toda velocidad. Una delicia de escena que nos atrapa nada más comenzar. Aunque lo que realmente nos atrapa al inicio del film es la música. El film tiene una banda sonora magistral que no pasa desapercibida desde el momento de la intro. Ya solo la introducción es una obra de arte por si sola

La novatada desata la furia de la familia Terril que quiere tomarse la justicia por su mano mientras tanto, McKay, nuestro protagonista no le da ninguna importancia y entiende la agresión como un hecho aislado y muy infantil. Esta actitud desata el enfado de Patt quien, se lo toma como algo personal y comienza a ver a su prometido como un cobarde. Patt quiere que su prometido se convierta de la noche a la mañana en un rudo vaquero, igualito que los hombres que trabajan con su padre. Hombres más brutos y que todo lo solucionan a través de su propia ley. Algo a lo que McKay no está acostumbrado ya que, se trata de otro tipo de hombre, más sensato y con más clase.

El caso, es que McKay no siente la necesidad de demostrar a nadie que es tan hombre como el resto y que no es en absoluto un cobarde. Comienza a demostrar lo que todo el mundo quiere cuando todo el mundo está fuera del rancho. Es un hombre de principios y no tiene que demostrar a nadie que carece de cobardía, probablemente porque demostrándolo a todo el mundo él mismo sentiría que se traiciona a sí mismo.

Respecto a esto, hay una escena que lo plasma perfectamente, el capataz del rancho le invita a montar un caballo muy rebelde con el objetivo de reírse un rato del hombre fino y elegante que acaba de llegar pero, cual es la sorpresa de todos al ver que se niega a hacerlo. Solamente decide hacerlo cuando todos han partido y el rancho se queda solo. Es entonces, cuando se enfrenta al caballo y consigue domarlo. Lo hace así porque no necesita la aprobación de nadie sino la de él mismo.

Un buen día decide marchar a caballo por los alrededores, le aconsejan que no lo haga puesto que temen que pueda perderse debido a las grandes extensiones de tierra que hay que recorrer para llegar de un lugar a otro. Pero una basta extensión de tierra no es muy diferente de la amplitud de un océano y más con una brújula en la mano. Por lo que McKay se lanza a la aventura y durante la misma tiene la oportunidad de conocer a Julia Maragón, amiga de su prometida.
Julia es la maestra del pueblo y poseé un rancho que era de su abuelo, tanto los Hannassey como los Terril se disputan la compra del rancho por temas de agua. El agua que pasa por el rancho de Julia da de beber a las reses de ambas familias, en el caso de vender el rancho a alguna de las dos familias la otra se quedaría sin agua.
Finalmente Julia Maragón le vende a Mckay el rancho como regalo de bodas para su prometida a condición de que todas las reses puedan beber del río tanta agua como deseen.

De vuelta todos afirman que McKay había estado perdido, mientras él alegaba que sabía en todo momento donde se encontraba gracias a la brújula pero nadie le escuchó, ni tan siquiera su prometida. Durante los días que llevaba allí no oía otra cosa que a gente decirle que eso era un país grande (es el título original de la película y lo nombran hasta la  saciedad “The Big Country”.

Para ponerle la guinda al pastel el capataz le reta a una pelea en la que McKay no quiere formar parte porque, delante de todo el rancho no quiere demostrar nada pero, por la mañana siguiente, cuando todos duermen ambos se pelean , queda en tablas y todo queda zanjado. Tan pronto como acaban, McKay se marcha al pueblo ya que se siente rechazado por su prometida.

La pareja parece haber perdido toda la magia que tenían antes de llegar al Oeste. Ella ya no le ve con los mismos ojos, ve en el un cobarde que se deja amilanar por cualquiera y que no se enfrenta a los problemas. Y el ve en ella una persona a la que tan solo le importa el que dirán pero, al hablar con su amiga Julia descubre el regalo que le tenía preparado y cambia de opinión, va en su busca pero ya de nada sirve. McKay se ha enamorado de Julia Maragón.

Pero el final del film es de lo más interesante, guarda toda la verdadera esencia del salvaje oeste hasta el último momento. Los Terry se dirigen a la casa de los Hannassey por un estrecho cañón lleno de hombres armados, mientras tanto, en casa de los Hannassey se encuentra McKay que ha ido a rescatar a Julia Maragón que ha sido secuestrada por su rancho pero, lo que no saben los demás es que está vendido. Un duelo, tiros hasta terminar con el agua de los Hannassey, mentiras
Finalmente todo acaba bien pero son muchas las vidas que se llevan por delante las envidias y la avaricia. Una historia que nos da una gran lección de educación, de humildad y de clase.

Una de las cosas que más llaman la atención es el reparto de lujo que tienen. Burl Ives se llevó el Oscar por mejor actor de reparto gracias a este papel. El papel de un hombre rudo, un hombre de campo al que le preocupan sus reses y que quiere casar a Julia Maragón con uno de sus gamberros hijos para asegurarse la supervivencia de su rancho. Pero un hombre de palabra,  que no duda en disparar a su hijo si este ha faltado a la suya.
Charle Bickford que interpreta al mayor Terril. Charlton Heston en un papel de bruto que hace que el contraste entre el y Gregory Peck sea aun mayor. Jean Simmons que, anteriormente apareció en “Espartaco” borda el papel de tímida pero justa maestra de escuela.  y por su puesto, el eje central del film Gregory Peck que lo mismo hace de señor educado y con clase que de autentico macarra como en el caso de “Duelo al Sol”, Otro gran clásico del western digno de ver.

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Un pensamiento en “Horizontes de Grandeza (The Big Country 1958)

  1. plared 20 octubre, en 20:11 Reply

    Otra gran película de ese cine de siempre- Grandes actuaciones y una historia de hombres que lo eran y mujeres que también lo era. Indudablemente los tiempos cambia y ahora todo es ambiguo, cosa que también debe de tener su encanto. Cuídate y sigue con ese cine tan clásico como atractivo, buena reseña

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